La fuerza de la tradición familiar

En el poblado de Tahón, municipio de Remedios, en la provincia, Villa Clara la familia Benítez escribe con sudor y determinación una de las páginas productivas más destacadas de los últimos tiempos. Noel Rolando Benítez y su padre, Pablo Miguel Benítez, ambos productores de la Unidad Empresarial de Base (UEB) Camajuaní, se encuentran inmersos en lo que definen como “la mayor campaña de su historia”, aseguran sobrepasar las 120 hectáreas plantadas y lograr no menos de 150 toneladas.

Retos superados y condiciones actuales

El inicio de la campaña no estuvo exento de obstáculos. Las lluvias retrasaron los primeros pasos, poniendo a prueba la paciencia y la capacidad de respuesta de ambos agricultores. Sin embargo, con tesón y ajustes en el plan inicial, lograron que “todo fuera cogiendo su nivel”, según explica Noel.

Hoy, sus vegas muestran muy buenas condiciones: las plantas han respondido al cuidado y al manejo técnico, lo que avizora un rendimiento sólido en los próximos meses.

Detrás de estos números hay más que técnica: hay herencia, guía y trabajo conjunto. Pablo Miguel, con años de experiencia, y Noel, con el ímpetu de las nuevas generaciones, han logrado una simbiosis perfecta entre tradición y dedicación. Su historia es un ejemplo de que, cuando el conocimiento se transmite y se suma al empeño, los resultados llegan.

Un ejemplo para la comunidad

La proeza de los Benítez trasciende lo productivo: se convierte en un referente para Camajuaní y para Remedios. Demuestra que, incluso en condiciones climáticas adversas, con organización y recursos bien gestionados, es posible alcanzar metas ambiciosas.

 


La fuerza de la tradición familiar

En el poblado de Tahón, municipio de Remedios, en la provincia, Villa Clara la familia Benítez escribe con sudor y determinación una de las páginas productivas más destacadas de los últimos tiempos. Noel Rolando Benítez y su padre, Pablo Miguel Benítez, ambos productores de la Unidad Empresarial de Base (UEB) Camajuaní, se encuentran inmersos en lo que definen como “la mayor campaña de su historia”, aseguran sobrepasar las 120 hectáreas plantadas y lograr no menos de 150 toneladas.

Retos superados y condiciones actuales

El inicio de la campaña no estuvo exento de obstáculos. Las lluvias retrasaron los primeros pasos, poniendo a prueba la paciencia y la capacidad de respuesta de ambos agricultores. Sin embargo, con tesón y ajustes en el plan inicial, lograron que “todo fuera cogiendo su nivel”, según explica Noel.

Hoy, sus vegas muestran muy buenas condiciones: las plantas han respondido al cuidado y al manejo técnico, lo que avizora un rendimiento sólido en los próximos meses.

Detrás de estos números hay más que técnica: hay herencia, guía y trabajo conjunto. Pablo Miguel, con años de experiencia, y Noel, con el ímpetu de las nuevas generaciones, han logrado una simbiosis perfecta entre tradición y dedicación. Su historia es un ejemplo de que, cuando el conocimiento se transmite y se suma al empeño, los resultados llegan.

Un ejemplo para la comunidad

La proeza de los Benítez trasciende lo productivo: se convierte en un referente para Camajuaní y para Remedios. Demuestra que, incluso en condiciones climáticas adversas, con organización y recursos bien gestionados, es posible alcanzar metas ambiciosas.

 


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En el poblado de Tahón, municipio de Remedios, en la provincia, Villa Clara la familia Benítez escribe con sudor y determinación una de las páginas productivas más destacadas de los últimos tiempos. Noel Rolando Benítez y su padre, Pablo Miguel Benítez, ambos productores de la Unidad Empresarial de Base (UEB) Camajuaní, se encuentran inmersos en lo que definen como “la mayor campaña de su historia”, aseguran sobrepasar las 120 hectáreas plantadas y lograr no menos de 150 toneladas.

Retos superados y condiciones actuales

El inicio de la campaña no estuvo exento de obstáculos. Las lluvias retrasaron los primeros pasos, poniendo a prueba la paciencia y la capacidad de respuesta de ambos agricultores. Sin embargo, con tesón y ajustes en el plan inicial, lograron que “todo fuera cogiendo su nivel”, según explica Noel.

Hoy, sus vegas muestran muy buenas condiciones: las plantas han respondido al cuidado y al manejo técnico, lo que avizora un rendimiento sólido en los próximos meses.

Detrás de estos números hay más que técnica: hay herencia, guía y trabajo conjunto. Pablo Miguel, con años de experiencia, y Noel, con el ímpetu de las nuevas generaciones, han logrado una simbiosis perfecta entre tradición y dedicación. Su historia es un ejemplo de que, cuando el conocimiento se transmite y se suma al empeño, los resultados llegan.

Un ejemplo para la comunidad

La proeza de los Benítez trasciende lo productivo: se convierte en un referente para Camajuaní y para Remedios. Demuestra que, incluso en condiciones climáticas adversas, con organización y recursos bien gestionados, es posible alcanzar metas ambiciosas.

 


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